Los primeros 30 días determinan si un empleado se queda, rinde y se implica — o si empieza a mirar ofertas en el segundo mes. Una buena plantilla de onboarding reduce la rotación hasta un 50%.
Antes del día 1 (preboarding)
- Contrato firmado y enviado por email.
- Email de bienvenida con info práctica (horario, localización, dress code, primer día).
- Cuenta de correo, equipos y accesos creados antes de que llegue.
- Mesa, silla y material preparados.
Día 1: humanizar
- Recibimiento de alguien del equipo, no del becario.
- Desayuno o café con el manager directo.
- Tour por la oficina, presentación al equipo.
- Nada de meterle a trabajar en serio el día 1.
Semana 1: contexto
- Reuniones 1:1 con personas clave (máximo 4).
- Acceso a documentación interna, procesos y herramientas.
- Un mini-proyecto pequeño y autocontenido para darle una victoria rápida.
Semana 2: integración
- Empieza a participar en rituales del equipo (daily, semanal…).
- Primera tarea real bajo supervisión.
- Retro 30 minutos con el manager: ¿cómo va?
Día 30: revisión
- Revisión formal: ¿expectativas cumplidas? ¿qué le ha sorprendido? ¿qué cambiaría?
- Ajuste de objetivos de los próximos 60 días.
- Feedback en ambas direcciones (tú a él, él a ti).
La diferencia entre una empresa que sabe contratar y otra que no, está en el día 30. Las primeras tienen un plan. Las segundas improvisan.
Con TinaHR puedes crear flujos de onboarding automáticos: el nuevo empleado recibe documentos que firmar, formaciones asignadas y recordatorios, todo sin que RRHH tenga que perseguir nada.